

l restaurante Mythos podría estar ubicado en algún pequeño pueblo de la costa griega. Nada más entrar en él nos sorprende la esmerada decoración del local, siempre luciendo con orgullo el blanco y azul de la bandera helena. Un estilo rústico y acogedor que, entre parras y columnas griegas, nos muestra cualquier objeto que tenga que ver con Grecia, su cultura, su arte o sus gentes. No hay nada como hacer patria en tierra ajena.


ividido en dos plantas, vamos bajando por la escalera y a cada peldaño estamos cada vez más convencidos de que, si miramos por la ventana, podremos ver el grandioso monte Olimpo o las siempre cristalinas aguas del Egeo rompiendo ante nuestros ojos. También la música que envuelve el local tiene la capacidad de trasladarnos en un segundo a tierras griegas. Isabel, quien dirige el restaurante, señala que "la música siempre está presente, incluso cuando no hay clientes y estamos sólo el personal del restaurante". Un servicio que, por cierto, va impecablemente vestido con uniforme negro y una sonrisa permanente en la boca. "Queremos que nuestros clientes se sientan como en casa -nos comenta Isabel-.


uestro objetivo es hacer de cada comida una fiesta gastronómica, un gusto para los sentidos, donde la gente pueda sentirse cómoda y entre amigos". En Mythos se puede degustar menú del día, de martes a viernes, que incluye tres primeros platos, tres segundos, pan, bebida y postre o café al módico precio de 10,95 euros. Son muchos los ejecutivos que vienen a mediodía para degustarlo. Algunos de los platos que ofrece son grandes conocidos de la cocina griega, pero hay muchos otros que son directamente traídos de Grecia por Isabel y Panagiotis Charalambidis, su marido y jefe de cocina. "Todos los años vamos un par de veces a Grecia y allí nos juntamos con amigos cocineros del norte, de Atenas y del Peloponeso, en el sur. Ellos son los que nos cuentan qué cosas se están haciendo actualmente y nosotros nos traemos las recetas para que las prueben nuestros clientes. No son platos muy conocidos, pero es cocina 100% auténtica".


l restaurante, que fue inaugurado hace ahora diez años, tiene una clientela fija y otra que va rotando. En la década que lleva abierto ha venido gente de todos los puntos de la Península, y son muchos los que algunos fines de semana recorren una buena cantidad de kilómetros desde localidades cercanas a Madrid para poder degustar su variedad de platos. "La cocina griega ahora es ampliamente aceptada -afirma Isabel-. Pero cuando empezamos tuvimos muchas dificultades, porque era una gran desconocida. Mucha gente creía que picaba. Y otros pensaban que les íbamos a servir platos extraños, cuando este tipo de cocina es puramente mediterránea. Lo que más sorprende a quien que viene aquí por primera vez es la abundancia de los platos y su sabor a comida casera".


no de los objetivos de Mythos es que la gente coma sin prisas, tal y como se hace en Grecia, donde una comida con amigos puede empezar a las 2 y acabar a las 7 de la tarde. El estrés hay que dejarlo en la puerta por prescripción del personal y sentarse tranquilamente a disfrutar de platos como el pulpo cocido, asado a la brasa y aderezado con aceite y limón. Algunas personas son, al principio, reacias a probarlo, pero cuando lo hacen nadie se arrepiente. Lo mismo pasa con los ricos vinos griegos que acompañan a la carta. Isabel recomienda, al menos, probarlos, bajo la confianza de dejar un más que buen sabor de boca.

i lo prefiere, puede atreverse también con alguno de los cinco platos de degustación para dos personas. O reservar el local para comidas de grupo o cualquier tipo de evento. Excepto los lunes, siempre lo encontrará abierto, pues en Mythos la palabra "vacaciones" ha sido borrada del diccionario griego-español.